7 de septiembre de 2009

Tal vez el problema es que somos demasiado iguales.
¿No eran los opuestos los que se atraían?



Hasta ayer, todo andaba bien
y ahora el mundo es tan extraño
como hacer para distinguir
la sinceridad del engaño









PERO QUISO UNA NOCHE COMPROBAR
PARA QUÉ SIRVE UN CORAZÓN
Y PRENDIÓ UN CIGARRILLO Y OTRO MÁS
COMO TODA ESPERANZA SE ESFUMÓ.